ARTÍCULOS / CANCELERÍA
En casi todo proyecto llega el momento de decidir la cancelería. El aluminio es la respuesta por defecto: se fabrica en serie, hay proveedores en cada ciudad y suele costar menos. La madera maciza es otra decisión, y conviene tomarla sabiendo lo que da y lo que pide a cambio.
Lo que la madera hace mejor
- Presencia. Una ventana de madera no es solo un marco: es parte de la arquitectura y del ambiente del espacio.
- Aislamiento. La madera conduce mucho menos el calor que el aluminio, así que el marco no se calienta ni se enfría con el exterior.
- Reparación. Una pieza de madera se lija, se vuelve a acabar y se le cambian partes. Un perfil de aluminio dañado, por lo general, se reemplaza.
- Libertad de diseño. Secciones, proporciones y sistemas a medida: puertas pivotantes, ventanas levanta y corre, celosías, contraventanas.
- Envejecimiento. Bien mantenida, la madera envejece con dignidad y sigue funcionando por décadas.
Lo que pide a cambio
- Inversión. En nuestro taller, las puertas y ventanas de madera maciza parten de $30,000 MXN por pieza, antes de IVA y flete.
- Mantenimiento. El acabado se renueva periódicamente, con más frecuencia en exterior y en la costa.
- Tiempo. Una pieza toma de 3 a 8 semanas, y un proyecto completo, varios meses.
- Diseño. La especie, la sección, los ensambles, los goteros y los herrajes se resuelven pieza por pieza.
Cuándo recomendamos madera
Cuando la cancelería es protagonista del espacio, cuando la arquitectura busca materiales naturales y cuando el proyecto espera durar décadas y acepta un mantenimiento sencillo. Es lo que más fabricamos, para despachos como Taller Mauricio Rocha o JSA y para hoteles en la costa de Oaxaca.
No la recomendamos cuando el costo es el criterio principal, cuando nadie va a darle mantenimiento, o en edificios con cientos de ventanas iguales, donde la producción en serie tiene más sentido.
